
Una mirada íntima sobre el río Paraná, donde el movimiento del agua se convierte en protagonista. Las pequeñas plantas que flotan y se desplazan con la corriente introducen una delicada tensión entre quietud y movimiento.
La obra captura uno de esos instantes en los que el paisaje deja de ser simplemente contemplativo y se transforma en una experiencia: el agua, la luz y la naturaleza en permanente transformación.
Una pieza que lleva al interior de un paisaje profundamente ligado a la identidad de BordeRío.

Seña por persona: $5.000